HOSPITALITAT DE LA MARE DE DÉU DE LOURDES 2026


Mn. David Álvarez Consiliari Hospitalitat de la Mare de Déu  de Lourdes De Barcelona,Sant Feliu de Llobregat i Terrassa  




Nuestra peregrinación, nuestra esperanza



Estimados,

Con profunda alegría y gratitud, os escribo en este curso especialmente dedicado a la Virgen María, nuestra Madre, para invitaros a renovar nuestra fe y esperanza peregrinando nuevamente a Lourdes, ese rincón bendecido donde el cielo tocó la tierra a través del mensaje de la Virgen María a la joven llamada Bernadette.

Lourdes, en este año 2026, nos invita a contemplar el misterio de la Anunciación. María, que recibió el mensaje del arcángel Gabriel, recibió la alegría de la noticia de que sería la Madre de Jesús, nuestro Salvador. Un año en el que se nos invita, por tanto, a la escucha y a la acogida de Aquel que lo cambia todo, que lo hace todo nuevo.

Y por eso, una vez más, os invito a participar en nuestra peregrinación a Lourdes. Quienes hemos estado sabemos que Lourdes no es solo un lugar; es una experiencia de gracia, un encuentro con la ternura de Dios a través del rostro de María, que se apareció. Allí, en la gruta de Massabielle, cada lágrima se transforma en oración, cada silencio en confianza y cada gesto de servicio en un reflejo del amor del Evangelio hacia los hermanos.

Quienes hemos tenido la alegría de peregrinar sabéis bien que Lourdes no deja a nadie igual. En sus fuentes brota no solo agua que purifica, sino también fe que renueva, esperanza que consuela y caridad que abraza.

A todos vosotros, familia hospitalaria, hermanos enfermos y amigos con discapacidad, os decimos con afecto: Lourdes os espera. Allí, María os mira con ternura, como una Madre que comprende el sufrimiento y lo transforma en ofrenda. Vuestra presencia es un testimonio vivo del amor de Dios. Porque en la debilidad se hace visible la fuerza de la fe, porque, como dice san Pablo, “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12,10).

Y a vosotros, hospitalarios y voluntarios, quiero agradeceros el servicio y el esfuerzo que realizáis, e invitaros un curso más a hacer realidad el milagro de Lourdes. En cada sonrisa, en cada gesto de servicio, en cada palabra amable, hacéis presente a Cristo Servidor. Sois parte del milagro silencioso de Lourdes: ese amor que no se impone, sino que acompaña; esa entrega que no busca reconocimiento, sino servir con alegría.

Este curso, acompañados de la mano de la Virgen María, es una oportunidad para volver de Lourdes con un corazón nuevo, con el deseo de dejarnos tocar por la mirada de María que nos espera, de confiarle las heridas del cuerpo y del alma, y de beber de la fuente del amor de su Hijo.

Lourdes es el hogar del que nunca se parte del todo, porque quien ha pasado por la Gruta de Massabielle lleva grabada en el alma una palabra: Alegría. Allí, bajo la mirada de la Inmaculada, las personas enfermas y con discapacidad se convierten en testimonio, los voluntarios y hospitalarios en servidores del Reino de Dios, y todos juntos en la gran familia de los hijos e hijas de Dios.

Santa María, Madre del Dolor,
en ti encontramos consuelo y esperanza.
Tú conoces el sufrimiento, la soledad y el cansancio,
pero también la alegría de confiar plenamente en Dios.
Míranos con tus ojos de ternura,
cura nuestras heridas y fortalece nuestra fe.
Bajo tu amparo ponemos nuestra vida.
Guíanos siempre hacia Jesús, fuente de paz y salvación.

Amén.